Cartera 06 · Banca
Banca
La banca opera servicios esenciales —cuenta corriente y pagos minoristas— como si fueran productos privados. SOBERANÍA reactiva la Caja Postal dentro de Correos como banco público universal y sustituye Visa/Mastercard por pagos QR cuenta a cuenta sobre Iberpay. Crédito e inversión siguen en banca privada.
~310.000M€/año
Volumen de pagos con tarjeta en España
3.700–5.500M€/año
Comisiones que salen del circuito doméstico vía Visa/Mastercard
~6.000
Municipios sin sucursal bancaria privada
100 %
Propiedad pública del operador propuesto (SEPI)
Medidas
2- Caja Postal — Banco Público Universal Estado Cuenta bancaria básica y gratuita como derecho, con atención presencial desplegada sobre la red pública de Correos.
- Pagos Iberpay QR sin Visa ni Mastercard Estado Transferencias inmediatas cuenta a cuenta sobre infraestructura Iberpay, bajo vigilancia del Banco de España. Hasta 1.044 €/año de ahorro para hostelería de barrio.
Enfoque
La banca privada presta servicios financieros, pero también opera —de facto— infraestructura pública crítica: la cuenta corriente donde el ciudadano cobra la nómina y la pensión, el sistema por el que paga impuestos y consume bienes esenciales, y el registro detallado de toda su actividad económica. Ninguna otra industria concentra tanta información sensible sobre la población sin ser reconocida como poder del Estado ni sometida a contrapesos equivalentes a los que se aplican al ejecutivo, al legislativo o al judicial.
El resultado es un poder no constitucionalizado: capaz de fijar comisiones de forma oligopólica, de negar acceso a servicios básicos, de externalizar el sistema de pagos a redes extranjeras (Visa y Mastercard) y de gestionar la identidad financiera del ciudadano sin garantías equivalentes a las de un servicio público.
SOBERANÍA no nacionaliza la banca privada. Reclama para el Estado el carril básico sobre el que circula la economía cotidiana del ciudadano —cuenta corriente y pago minorista— y deja crédito, hipotecas e inversión en libre competencia.
Tres síntomas
- Exclusión silenciosa. Cada año decenas de miles de ciudadanos pierden o no consiguen una cuenta corriente, y más de 6.000 municipios no tienen sucursal bancaria privada. No hay derecho efectivo de acceso ni servicio público de respaldo.
- Fuga de comisiones al exterior. Sobre los ~310.000 M€/año en pagos con tarjeta en España, 3.700–5.500 M€/año se van como comisión de adquirencia a Visa y Mastercard. Renta extractiva que no se reinvierte en el sistema productivo doméstico.
- Identidad financiera privatizada. Los datos de cobros, pagos, ahorro y consumo del ciudadano son hoy un activo comercial de la entidad privada, sin las garantías que sí rigen para los datos sanitarios o fiscales.